“Hole in one”, de Tokyo Ska Paradise Orchestra

A mediados de los 80, cuando el ska no era precisamente la música más popular de Japón, van unos inadaptados y se montan un pedazo de grupo a la altura de los mejores “rude boys” jamaicanos.

Tokyo Ska Paradise Orchestra

En 1991 sacan el disco World Famous, que incluía este corte instrumental: Hole in one. Pasen y disfruten del espectáculo.

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Web oficial de Tokyo Ska Paradise Orchestra

 

 

Japoneses y ballenas: una tierna historia de amor.

En 1963 se aprobó una moratoria para impedir la caza de la ballena jorobada, más que nada porque estaba al borde de la extinción. En 1986 se prohibió la caza de ballenas con fines comerciales, aunque a los japoneses se les permitió continuar matándolas para que los científicos pudieran hacer sus investigaciones. La pregunta viene sola: ¿cuántas ballenas habrá que matar, más o menos, para abrirlas por la mitad y ver lo que hay por ahí adentro? Pues ahora ha salido una flota a ver si encuentra unas 900 ballenas mink, 50 ballenas fin y 50 ballenas jorobadas.
- ¡Un momento! ¿50 ballenas jorobadas? Pero, ¿no hace más de 40 años que no se cazan ballenas jorobadas? ¿No estaba prohibido?
- Sí, bueno, pero es para investigar.
- Ah, bien, menos mal, ya me quedo más tranquilo.

Ballena fin en un muelle de Islandia

Al menos, ya tenemos resuelta la primera incógnita: para investigar en condiciones necesitamos, de momento, unas 1.000 ballenas, y me pones también cuarto y mitad de jorobadas, que hace mucho que no le abro los istentinos.

Ahora que pienso, se me ocurre otra pregunta: ¿qué se hace con la carne del bicho una vez concienzudamente analizada?
- Pues, hombre, no la vas a tirar. La carne la vendemos, claro.
- Aaah, claro, claro… Por eso dicen los ecologistas que estas cacerías sirven, más bien, para mantener el tradicional comercio japonés de carne de ballena. ¡Qué sabrán esos peludos! Esos no buscan más que incordiar, como siempre.
- Bueno, ya sabes, en Japón es una antigua tradición.
- Ya, como la ablación en Somalia o la pena de muerte en Estados Unidos.

Salto de una ballena jorobada

El portavoz de los pescadores, Hideki Moronuki, dice que “las Ballenas jorobadas de nuestro área de investigación se recuperan rápidamente” y que “cazar 50 jorobadas de una población de decenas de miles no tendrá un impacto significativo”. Desde Greenpeace, sin embargo, afirman que “las jorobadas son muy sensibles y viven en grupos muy unidos, por lo que una sola muerte puede ser extremadamente dañina”. Eso es lo que dice Junichi Sato. Pero, vamos a ver, Junichi ¿aquí quién es el que más sabe de ballenas? Pues los balleneros, lógicamente.

De todos modos, los de Greenpeace (que no tienen repajolera idea de ballenas ni moratorias) están dispuestos a seguir de cerca la flota ballenera, no vaya a ser que se confundan y se traigan 950 ballenas jorobadas y 50 de las otras.
- Es que somos muy despistados y a veces no nos acordamos de lo que se puede hacer y lo que no -dicen que dijo un cazador de ballenas- Pero, bueno, como hay tantas, ¡qué más dará! -dicen que remató.

“Nun yes tu”, de Los Berrones

En 1989, cuando teníamos pelo, un grupo asturiano saca un disco rockanrolero cantado en bable. El disco se llamaba Voy dicítelo (Fechu n’Asturies) y la primera canción del disco, Nun yes tu.

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Salían al escenario con pañuelos atados con cuatro nudos en la cabeza y gorras de Bioter Biona o así y zuecos de esos de madera que llevan en aquellos pueblos que tienen la lluvia y el verde por castigo.

Ahí va la pieza:

Travayes nun taburdio,
llámente travesti,
“Pa to padre tas perdiu”,ye lo que la xente diz

Tovía yeres tan piquiñu
como’l curchu’n garrafón

Querías más los cocinetes
que dir a xuga’l balón
Nun xugaves a los médicos como’l primu Xuacón

en toa la parroquia ya llamabes la atención

Nun yes tú, nun yes,
nun yes tu, qué vas a ser:
presumís de ser buen mozu
y agora yes una muyer


Fixístite un guaje grande,
y ayeres un rapazón
un día punxisti unes sayes
y zapatos de tacón

Andes fechu una llaceria
caleyando per Xixón,
cola cara entafarrá y enseñando’l corvieyón

Nun yes tú, nun yes,
nun yes tu, qué vas a ser:
presumís de ser buen mozu
y agora yes una muyer

Ya nun tiens pelo’n pechu
después de la operación

y creciéronte les tetes y aclariósete la voz.
Si volvieres pel tu pueblu
nun puen ver un maricón:

Si t’acolumbren de cerca
Van date con un rachón

Nun yes tú, nun yes,
nun yes tu, qué vas a ser:
presumís de ser buen mozu
y agora yes una muyer

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Reflexión

Muere lentamente quien se
transforma en esclavo del
del hábito, repitiendo todos los días
los mismos trayectos,
quien no cambia de marca,
no arriesga a vestir un color
nuevo y no le habla
a quien no conoce.
Muere lentamente quien hace
de la televisión su gurú.
Muere lentamente quien evita
una pasión, quien prefiere el
negro sobre blanco y los puntos
sobre las ‘íes’ a un remolino de
emociones, justamente las que
rescatan el brillo de los ojos,
sonrisas de los bostezos,
corazones a los tropiezos
sentimientos.
Muere lentamente quien no
voltea la mesa cuando está
infeliz en el trabajo, quien no
arriesga lo cierto por lo incierto
para ir detrás de un sueño,
quien no se permite por lo
menos una vez en la vida, huir
de los consejos sensatos.
Muere lentamente quien no
viaja, quien no lee, quien no oye
música, quien no encuentra
gracia en sí mismo.
Muere lentamente quien
destruye su amor propio, quien
no se deja ayudar.
Muere lentamente, quien pasa
los días quejándose de su mala
suerte o de la lluvia incesante.
Muere lentamente, quien
abandona un proyecto antes de
iniciarlo, no preguntando de un
asunto que desconoce o no
respondiendo cuando le
indagan sobre algo que sabe.
Evitemos la muerte en suaves
cuotas, recordando siempre que
estar vivo exige un esfuerzo
mucho mayor que el simple
hecho de respirar.

Pablo Neruda, (1904-1973), poeta chileno.

El Dunkeosteus terrelli

Sobre noviembre de 2006 encontraron este fósil de un Dunkeosteus terrelli, un pedazo de bicho marino que vivió hace 400 millones de años, que medía unos 11 metros de largo y pesaba como 4 toneladas. Se piensa que la presión que podía desarrollar con los dientes era de 5.500 kg/cm2, más o menos el mismo mordisco que te podía dar un Tyrannosaurus rex.

Ésta fue, posiblemente, la mandíbula más fuerte que jamás habitó nuestros océanos.

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