Sobre noviembre de 2006 encontraron este fósil de un Dunkeosteus terrelli, un pedazo de bicho marino que vivió hace 400 millones de años, que medía unos 11 metros de largo y pesaba como 4 toneladas. Se piensa que la presión que podía desarrollar con los dientes era de 5.500 kg/cm2, más o menos el mismo mordisco que te podía dar un Tyrannosaurus rex.
Ésta fue, posiblemente, la mandíbula más fuerte que jamás habitó nuestros océanos.

